El consumo de alcohol tiene efectos diferentes en el organismo según la edad. En la veintena, el cerebro aún se está desarrollando y el alcohol puede intensificar ansiedad, depresión e impulsividad. En la treintena, el alcohol puede afectar la fertilidad y el metabolismo, lo que se traduce en mayor fatiga y tendencia a ganar peso. En la cuarentena, el sueño se vuelve más frágil y el alcohol lo empeora, afectando fases profundas y reparación celular. En la cincuentena, algunos efectos del alcohol pueden confundirse con el envejecimiento natural o la menopausia, como cambios de ánimo, alteraciones del sueño y disminución de energía. En la sexta década, la evidencia vincula el alcohol a un mayor riesgo de al menos siete tipos de cáncer, entre ellos mama, hígado y colon. A partir de los 70, los problemas cardiovasculares se vuelven más presentes. Expertos citados por The Times destacan que el alcohol puede afectar la fertilidad tanto en hombres como en mujeres, y que incluso consumos moderados pueden aumentar el estrés, interferir en el equilibrio del cortisol y agotar minerales clave como el magnesio.