El cerebro administra la energía del cuerpo y su tarea principal es mantenernos vivos y equilibrados. Cada acción, pensamiento o emoción tiene un costo metabólico y cuando este gasto supera las reservas, el sistema entra en déficit, traduciéndose en irritabilidad, desánimo o agotamiento. La interocepción es la capacidad del cerebro para leer las señales internas del cuerpo y detectar desequilibrios. Según la investigadora Lisa Feldman Barrett, el cerebro busca constantemente la homeostasis. La neurocientífica Camilla Nord resume que el cerebro busca el equilibrio dinámico frente a los desafíos diarios. El estudio EM-BODY, realizado por la Fundación INECO y la University College London, busca entender cómo las señales corporales influyen en las emociones y en la eficacia de los tratamientos psicológicos. El doctor Adrián Yoris explica que las diferencias en la percepción de las señales corporales podrían explicar por qué algunas personas responden mejor que otras a ciertos tratamientos. Se presentan cuatro hábitos para cuidar la economía interna: hacer una pausa para registrar cómo estás, dormir y alimentarse bien, conectarse con lo que da placer y reducir exigencias en tiempos de cambio.