En el siglo XVI, España y Inglaterra se encontraban en una situación de confrontación que definiría sus caminos hacia la gloria y la decadencia. España, bajo el liderazgo de Felipe II, imponía la moda, la religión y la política en el mundo, pero no supo aprovechar ese liderazgo ni administrar bien las riquezas que llegaban del Nuevo Continente, lo que llevó a la decadencia económica y social. Mientras tanto, Inglaterra, bajo el liderazgo de Isabel I, vivió una época de estabilidad y prosperidad, y se convirtió en una gran potencia hegemónica. La crisis de la Real Hacienda española, la expulsión de los moriscos y la bancarrota de 1575 y 1597, contrastan con la prosperidad inglesa, que se basó en una economía más proteccionista y en la expansión del comercio y la colonización. El Siglo de Oro español y el Renacimiento inglés también se desarrollaron en este período, con figuras como Lope de Vega, Calderón de la Barca y Shakespeare.