Rosa Rabadán, voluntaria en la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Los Montalvos en Salamanca, lleva 12 años acompañando a pacientes y familiares. Realiza talleres de flores con los pacientes que pueden trabajar con las manos y les lleva arreglos florales para animarles durante la hospitalización. El estilo ikebana se basa en la armonía entre la persona, la tierra y el cielo. Rabadán selecciona flores vivas que se conserven bien durante varios días y presta atención al color. La coordinadora del Equipo de Atención Psicosocial, Eva Tejedor, destaca el valor de estas actividades para prevenir la sobrecarga del cuidador principal. La asociación cuenta con 50 voluntarios que acompañan a personas que están al final de su vida y aquellas que sufren soledad no deseada. Rabadán ha conseguido que el silencio sea una forma de comunicación con los pacientes a través de la paz que ha ido creando en su vida.