La dieta tiene un impacto significativo en el olor corporal, según investigaciones citadas por BBC Future. Los alimentos pueden modificar la intensidad y la agradabilidad del olor natural, afectando la percepción social. Craig Roberts, psicólogo social de la Universidad de Stirling, explica que la alimentación es uno de los pocos factores que se pueden controlar directamente sobre el olor corporal. Los compuestos químicos de los alimentos viajan por el torrente sanguíneo y se eliminan a través del sudor, generando aromas únicos que varían según la dieta, la genética y las hormonas. Alimentos como las verduras crucíferas, el ajo y la cebolla pueden aumentar la intensidad del olor corporal, mientras que una dieta rica en frutas y verduras puede mejorar el olor corporal y hacerlo más dulce y afrutado. Un estudio australiano encontró que los carotenoides, presentes en vegetales naranjas y rojos, se asocian con un tono de piel más saludable y un olor más atractivo. Jan Havlíček, investigador de la Universidad Carolina de Praga, destaca que el consumo de ajo puede mejorar la percepción del olor por sus efectos antioxidantes y antimicrobianos. La genética, el metabolismo y el microbioma cutáneo también influyen en cómo cada cuerpo procesa los alimentos y los transforma en compuestos aromáticos. Una dieta equilibrada y una buena higiene son fundamentales para mantener un olor corporal agradable.