Dejar de consumir carne modifica el funcionamiento interno del cuerpo. En cuestión de semanas, quienes adoptan una dieta vegetariana o vegana experimentan pérdida de peso, mejora del perfil cardiovascular y cambios en la flora intestinal e inmunitaria. Un ensayo de 2018 reveló que, tras tres meses de dieta vegetariana, los participantes redujeron su peso en promedio 1,8 kg. El colesterol LDL disminuye significativamente, y un estudio de la Universidad de Stanford mostró que quienes siguieron una dieta vegana por cuatro semanas alcanzaron niveles óptimos de colesterol. La flora intestinal cambia, aumentando las bacterias que descomponen fibra vegetal y disminuyendo las vinculadas al procesamiento de grasas animales. El sistema inmunitario se refuerza, y los participantes que siguieron una dieta vegana durante dos semanas activaron más las defensas antivirales naturales del organismo. Sin embargo, es importante vigilar la ingesta de vitamina B12, hierro, zinc, calcio y omega-3. Adoptar una dieta sin carne también implica razones éticas y ambientales, reduciendo la huella de carbono y promoviendo sistemas alimentarios más sostenibles.