La presencia de plagas en casa no siempre se debe a la suciedad, sino a múltiples causas como fallas en la ventilación, humedad acumulada y desorden. Los expertos en control ambiental y seguridad alimentaria identifican tres grandes atractivos para insectos y roedores: comida disponible, humedad acumulada y desorden. Alimentos expuestos, frutas maduras y restos de migas son un imán natural para hormigas, moscas y cucarachas. La humedad en baños mal ventilados, sótanos con filtraciones y cocinas con goteras crea microambientes perfectos para cucarachas y mosquitos. Además, hay un detalle clave: muchas plagas ingresan por grietas invisibles, rejillas de ventilación mal selladas o espacios debajo de puertas. La prevención es la mejor aliada, y prestar atención al entorno emocional que habita el hogar puede ayudar a descubrir que una plaga no solo se combate con insecticida, sino también con cambios internos. Las plagas pueden simbolizar aspectos reprimidos, traumas antiguos o zonas del hogar que preferimos ignorar. Los pasos básicos para mantener el hogar libre de plagas incluyen una cocina limpia y seca, almacenamiento hermético, revisar grietas y eliminar fuentes de humedad.