El verano trae consigo el calor y los insectos, como las avispas, que pueden ser peligrosas debido a su dolorosa picadura. En lugar de recurrir a repelentes químicos, se puede utilizar un método natural como el pepino. Cortar rodajas de pepino y colocarlas en una lámina de papel de aluminio con el lado brillante hacia arriba junto a la ventana puede repeler a las avispas. El ácido ascórbico del pepino produce un aroma amargo que los humanos no pueden detectar, pero que los insectos aborrecen. La reacción entre el pepino y el papel de aluminio intensifica este olor, y los reflejos brillantes del papel pueden desorientar a las avispas. Se debe sustituir las rodajas de pepino cuando se sequen. Este método es una alternativa más natural y segura que los repelentes químicos.