La rabia es una enfermedad que sigue siendo un problema en América Latina, a pesar de los logros en vacunación canina. En los últimos años, se han registrado 33 muertes humanas por rabia en la región, de las cuales 19 fueron causadas por variantes silvestres del virus transmitidas por gatos, murciélagos y monos tití. La meta regional es eliminar la rabia humana transmitida por perros para 2030, pero países como Haití, Bolivia y Perú aún presentan focos persistentes. El murciélago vampiro es uno de los protagonistas inesperados de esta crisis, con 450 brotes anuales en los países donde habita. La rabia es prácticamente mortal una vez que aparecen los síntomas, y la única defensa eficaz es la vacunación preventiva y la acción rápida tras cualquier contacto de riesgo. Según la OMS, cada año mueren unas 60.000 personas en el mundo por esta causa.