El microondas ha generado desconfianza desde su creación en los años 40, pero investigaciones recientes desmontan la idea de que destruye nutrientes. Un estudio comparó diferentes formas de preparar brócoli y descubrió que el hervido provoca la mayor pérdida de flavonoides, mientras que el microondas y el vapor los conservan mejor. El microondas actúa sobre las moléculas de agua, grasa y azúcar, generando calor por fricción interna, lo que acelera el proceso y reduce la exposición al calor prolongado. Esto significa menor degradación de vitaminas sensibles, como la vitamina C y las del grupo B. El dietista Matthew Landry explica que la eficiencia del microondas reside en su uso breve de energía y mínima agua. Un análisis comparativo concluyó que recalentar alimentos congelados en el microondas conserva la vitamina C tan bien o mejor que el horno. Los expertos recomiendan evitar añadir agua innecesaria, usar tiempos cortos y elegir recipientes seguros para conservar nutrientes y evitar riesgos.