La nutricionista Ana Luzón explica que después de una gripe, el sistema inmune sigue activo y puede alterar el equilibrio de la microbiota intestinal, lo que puede provocar digestiones más lentas, gases o cambios en el ritmo intestinal. Para evitar esto, es recomendable dar un 'descanso digestivo' al cuerpo, optando por alimentos templados, cocinados y fáciles de digerir. La experta enumera cinco comidas poco recomendables: las comidas muy grasas o fritas, los ultraprocesados o productos con muchos aditivos, los alimentos y bebidas excesivamente fríos, las verduras y frutas crudas en exceso, y las bebidas con cafeína o alcohol. También destaca la importancia del descanso y la calma en la recuperación, y aconseja 'escuchar al cuerpo' para saber qué alimentos son adecuados en cada momento. La clave es encontrar un equilibrio y no caer en extremos, ya que no existen alimentos prohibidos, pero sí momentos en los que conviene dar al cuerpo lo que necesita.