La Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria recomienda alimentos frescos y de fácil digestión para comer en la playa. La fruta es una excelente opción debido a su alto contenido en agua, fibra, vitaminas y minerales. Las mejores frutas para llevar a la playa son la sandía y el melón, que contienen más del 90% de agua y vitaminas A y C. Otras opciones son las ciruelas, albaricoques, melocotones, uvas y higos, que son ricos en nutrientes y fáciles de transportar. Es importante elegir frutas que no se estropeen con facilidad con el calor y mantenerlas frescas en una nevera portátil. Las fresas y plátanos no son recomendados debido a su alta sensibilidad al calor. La fruta debe ser lavada y secada antes de consumir, y es recomendable cortarla en trozos pequeños y mantenerla en un envase fresco.