La arquitectura hospitalaria puede influir en la recuperación de los pacientes. Estudios han demostrado que la luz natural, vistas a la naturaleza, acústica adecuada, diseño acogedor y espacios para familiares pueden mejorar el estado de ánimo y reducir la ansiedad. La herramienta CURARQ, desarrollada por la Universidad Politécnica de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III, evalúa la calidad ambiental de las unidades hospitalarias. La certificación EDAC, impulsada por el Center for Health Design en 2009, valida a profesionales capacitados para diseñar entornos de salud basados en investigaciones. Un hospital bien diseñado puede ser más rentable, con menos días de ingreso y menor consumo de fármacos. La arquitecta Laura Cambra fue pionera en obtener esta acreditación en España. Ejemplos concretos de impacto positivo incluyen la reducción de casos de insomnio y depresión en hospitales con ventanas amplias y orientación solar adecuada, y la presencia de jardines terapéuticos para pacientes con enfermedades crónicas o en rehabilitación.