Cuando el termómetro supera los 30 grados, entrenar en entornos frescos como la piscina o la playa es ideal. Se pueden realizar ejercicios lentos y suaves como plancha frontal y lateral, sentadilla isométrica y puente de glúteos en el césped. En la arena, se pueden hacer zancada estática, plancha con antebrazos y posturas de yoga como el Guerrero. Dentro del agua, se pueden realizar sentadillas bajo el agua, apertura de piernas lateral y flotación estática. Es importante beber agua antes, durante y después de cada sesión, y alternar con bebidas isotónicas si el entrenamiento supera los 30 minutos. Una alimentación ligera pero energética es fundamental, con frutos secos, plátano, yogur natural con avena, frutas hidratantes como sandía, melón o piña, y alimentos ricos en potasio y magnesio como el aguacate o las almendras. Con estos ejercicios y una buena hidratación y alimentación, se puede mantener la forma física sin sudar la gota gorda.