En verano, es importante prestar atención a la conservación de alimentos delicados como los huevos. Al hervir los huevos, se pierde la cutícula protectora de la cáscara, por lo que duran menos. Un huevo duro puede conservarse en la nevera durante una semana, siempre y cuando se meta en la nevera dos horas después de cocerlo. Si el huevo ya está pelado, el tiempo de conservación se reduce a la mitad, es decir, entre 3 y 4 días. Es fundamental consumir el huevo antes de que se deteriore, ya que un mal olor, cambio de color o textura extraña pueden indicar que el alimento no es seguro para el consumo. En cualquier caso, si se percibe alguno de estos síntomas, el alimento debe ser tirado inmediatamente para evitar una intoxicación alimentaria.