La atención y la concentración son fundamentales para la memoria, el aprendizaje y la calidad de vida. Con la edad, se produce una reducción de la atención selectiva, lo que dificulta recuperar información o palabras con rapidez. Expertos como el doctor Ricardo Allegri y el doctor Guido Dorman coinciden en que una leve mayor distracción o un tiempo adicional para concentrarse forman parte del envejecimiento saludable. La neurociencia confirma que la atención y la concentración se pueden entrenar y mejorar mediante hábitos como dormir bien, reducir distracciones externas, practicar meditación o mindfulness, hacer ejercicio físico regular, controlar el uso del celular, establecer rutinas cognitivas, tomar descansos activos, mantener el entorno ordenado, leer todos los días y jugar al sudoku o al ajedrez. La Fundación Nacional del Sueño recomienda entre 7 y 8 horas diarias de sueño. La técnica Pomodoro propone pausas breves cada 25 o 30 minutos para reentrenar la atención.