Los científicos han descubierto que los microdescansos de entre 30 y 120 segundos pueden refrescar la atención y la memoria de trabajo. Un estudio de 22 investigaciones encontró que estos descansos mejoran el ánimo y el rendimiento sin alargar la jornada laboral. Los 90 segundos parecen ser el tiempo ideal, ya que permiten a la corteza prefrontal recuperar combustible sin perder el ritmo de trabajo. Además, pausas de 60-120 segundos pueden bajar la presión arterial y reactivar la alerta. El cuerpo humano funciona con ritmos ultradianos de 90-120 minutos, y un parón de 90 segundos al final de cada ciclo puede sincronizar el reset con este reloj interno. La ciencia también muestra que los microdescansos activan el nervio vago, bajando el cortisol, y mejoran la memoria al despejar la mente. La salud física también se beneficia, ya que levantarse y moverse reduce el hormigueo de piernas y el dolor de espalda. Se pueden realizar microdescansos de manera efectiva, como respirar profundamente durante 90 segundos, estirar, o simplemente mirar una foto de naturaleza. Incluso se puede convertir el trayecto a la impresora en un paseo de 90 segundos. La clave es ser intencional y comunicar que se está tomando un microdescanso para volver con ideas nuevas.