Un equipo de investigadores de la Universidad de Texas ha desarrollado un sensor portátil que mide la cantidad de agua en el cuerpo humano. El dispositivo se coloca en el brazo y envía una corriente eléctrica débil para medir la resistencia, lo que indica el nivel de hidratación. La información se envía directamente al teléfono móvil del usuario a través de una aplicación. El sensor ha sido probado con buenos resultados en voluntarios que tomaron un medicamento diurético y en personas que llevaron el dispositivo durante 24 horas en condiciones normales. El precio del sensor estándar se espera que sea de unos 80 euros, mientras que las versiones más avanzadas podrían costar entre 120 y 250 euros. El sensor es especialmente útil para deportistas, trabajadores que usan ropa pesada en entornos calurosos y personas mayores que necesitan una vigilancia estricta de su salud.