La clorofila, un pigmento verde que permite la fotosíntesis en plantas, se ha convertido en una tendencia en redes sociales como TikTok, donde se promociona como un milagro para la salud. Sin embargo, la forma que se comercializa no es la misma que se encuentra en verduras como espinacas o perejil, sino una versión modificada llamada clorofilina, que sustituye el magnesio por cobre. Aunque se le atribuyen beneficios como mejorar la piel, la digestión y combatir toxinas, la evidencia científica es escasa y se basa más en experiencias personales que en datos contrastados. Los expertos advierten que, aunque no parece ser peligrosa en cantidades moderadas, puede causar efectos secundarios como sensibilidad a la luz o malestar digestivo. La clorofila natural se puede obtener de fuentes integrales como verduras de hoja verde, que también aportan fibra, antioxidantes y vitaminas. En los años 40 y 50, la clorofila se probó como desodorizante en hospitales y se incluyó en dentífricos y chicles, pero su uso terapéutico actual carece de una base científica sólida.