La bevonesceína es un fármaco fluorescente experimental que permite a los cirujanos visualizar los nervios durante operaciones delicadas. Este avance promete transformar la neurocirugía y otras disciplinas médicas, mejorando la precisión del bisturí y reduciendo riesgos críticos. La bevonesceína se administra por vía intravenosa y se adhiere selectivamente al tejido nervioso, iluminándolo con un tono verdoso. En una primera fase clínica, 27 pacientes con cáncer fueron intervenidos con la ayuda de bevonesceína, y los resultados fueron positivos. Actualmente, un ensayo más amplio en fase 3 está en marcha en diez hospitales, con el objetivo de evaluar si la sustancia mejora los resultados quirúrgicos de manera significativa. La FDA podría autorizar su uso clínico antes de fin de año. La bevonesceína también podría ser útil en intervenciones ortopédicas, plásticas, de columna o del sistema nervioso periférico.