Besar a los perros puede parecer un gesto de afecto, pero encierra riesgos importantes para la salud. La boca de los canes es un reservorio de bacterias y parásitos que pueden transmitirse a los humanos a través de la saliva. El virólogo John Oxford advierte que los perros exploran con la nariz entornos cargados de gérmenes, lo que se traslada a su boca. Los cinco riesgos más serios incluyen la transmisión de bacterias como la salmonella, parásitos intestinales, problemas dentales, infecciones generalizadas y leptospirosis. Alternativas seguras para demostrar cariño incluyen acariciar, cepillar, jugar y premiar con golosinas. El contacto con la saliva de los perros es especialmente peligroso para grupos sensibles como bebés, adultos mayores y personas inmunosuprimidas. Es importante lavar la zona de contacto con agua y jabón para reducir el riesgo de complicaciones. El afecto genuino no necesita poner en juego la integridad física, existen múltiples maneras de reforzar el vínculo sin exponerse a consecuencias indeseadas.