El cáncer de piel, especialmente el melanoma, está aumentando rápidamente entre la población joven, con un impacto particularmente alto en mujeres menores de 30 años. Los dermatólogos insisten en que el sol no es el único responsable, sino que también hay factores como la predisposición genética, sistemas inmunitarios debilitados, infecciones virales como el VPH o la exposición a químicos industriales. El bronceado artificial también representa una amenaza importante. Se distinguen tres clases principales de cáncer de piel: carcinoma basocelular, carcinoma escamocelular y melanoma. La prevención, la observación y la información son herramientas esenciales para anticiparse. Se recomienda el uso diario de protector solar de amplio espectro (SPF 30 o más), ropa con protección UV, gafas de sol adecuadas y evitar las horas centrales de sol. La autoexploración mensual es crucial y se recomienda al menos una revisión dermatológica al año.