Los trastornos alimentarios en varones son cada vez más comunes, pero se manifiestan de forma distinta que en mujeres, con menos vómitos y básculas, y más control y obsesión por el rendimiento físico. La cultura que asocia disciplina con hombría y la presión estética pueden llevar a dietas restrictivas y disfunciones alimentarias profundas. La historia de Toni Mejías, rapero español, expone esta realidad silenciada. Los nutricionistas y psicólogos advierten de una tormenta perfecta que puede derivar en culpa, aislamiento y problemas de salud. La prevención empieza con educación emocional y espacios seguros donde los hombres puedan hablar sin miedo. Pedir ayuda no es débil, es responsable. La clave está en desmontar la rigidez y permitir el malestar, construyendo nuevas formas de relación con la comida y uno mismo.