Un estudio liderado por la profesora Tarani Chandola de la Universidad de Hong Kong analizó muestras de cabello de más de 3.500 personas mayores y encontró que aquellos que manifestaron ansiedad un lunes mostraron niveles de cortisol un 23% más altos dos meses después. Este efecto no se limita a quienes siguen trabajando, ya que tanto jubilados como personas aún activas laboralmente presentaron la misma respuesta fisiológica. El estudio identifica al eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal como el principal responsable de esta respuesta, que puede desajustarse cuando se activa de forma repetida, lo que puede relacionarse con enfermedades cardíacas, alteraciones metabólicas y debilitamiento del sistema inmunológico. El 75% del aumento de cortisol no puede explicarse por lo que las personas declaran sentir, lo que sugiere que el cuerpo recuerda el estrés incluso cuando la mente cree haberse liberado de él. El lunes simboliza la transición entre descanso y estructura, lo que lo convierte en un disparador biológico por sí mismo.