La elección de la mejor alimentación para un perro puede ser compleja. Los perros necesitan una dieta variada con proteínas de origen animal, grasas saludables, fibra y un pequeño aporte de hidratos de carbono. La cantidad de alimento variará según la edad, tamaño, raza, nivel de actividad y posibles patologías. El pienso seco y húmedo son opciones comunes, pero es importante priorizar aquellos con alto porcentaje de proteína animal de calidad y pocos ingredientes vegetales. La dieta BARF, que implica alimentos crudos, puede ser riesgosa sin supervisión experta. La comida casera puede ser una alternativa natural, pero requiere conocimientos de nutrición canina y tiempo para su preparación y conservación. Algunos alimentos son tóxicos para los perros, como el chocolate, café, té, cebolla, ajo, setas silvestres, aguacate, azúcar y exceso de sal. Es fundamental garantizar el acceso al agua y fraccionar la comida en dos o más tomas diarias para favorecer la digestión y evitar la ansiedad.