Florence Nightingale, nacida el 12 de mayo de 1820, fue una mujer de clase alta que se rebeló contra las expectativas de su familia y se convirtió en la primera enfermera de la historia. Estudió matemáticas y viajó por Europa y Egipto para estudiar los sistemas hospitalarios. Participó en la Guerra de Crimea, donde redujo la mortalidad del 40% al 2% mediante la implementación de condiciones de vida saludables, como aire puro, agua pura, alcantarillado eficaz, limpieza y luz. Después de su éxito, abrió una Escuela de Entrenamiento y Hogar para Enfermeras en Londres y publicó más de 150 libros sobre enfermería. Recibió la Cruz Roja Real y la Orden al Mérito, y murió en 1910 a los 90 años. Su legado es la base de la enfermería moderna, y su influencia se debe a su determinación y dedicación a mejorar la atención sanitaria.