La convivencia con perros se asocia con una vida más activa y saludable. Investigadores de la Universidad de California en Davis señalan que estos animales ayudan a reducir el estrés, la ansiedad, la depresión y la sensación de soledad, al tiempo que fomentan el ejercicio y el bienestar general. La Mayo Clinic coincide en que quienes tienen perro tienden a realizar más actividad física, lo que se traduce en músculos más fuertes, articulaciones más flexibles y mejor salud cardiovascular. Un estudio británico de 2019 demostró que los dueños de perros caminan unos 300 minutos semanales, 200 más que quienes no tienen mascota. La Universidad de Harvard destaca que acariciar a un perro activa la liberación de oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, lo que refuerza el vínculo emocional y genera sensación de bienestar, pertenencia y satisfacción. La presencia de un perro supone mucho más que compañía para los adultos mayores, contribuye a reducir la soledad, aumentar la movilidad y mejorar la calidad de vida. El Human Animal Bond Research Institute revela que el 85% de las personas considera que los perros reducen la soledad.