Investigadores de la Universidad de Tufts han desarrollado un implante dental que puede crecer y conectarse con el cerebro, permitiendo sentir la temperatura y textura de los alimentos. El implante, llamado 'implante inteligente', tiene una capa externa que contiene células madre y una proteína que permite que las células maduren y desarrollen tejido nervioso. Esto permite que el implante se sienta como un diente real y se conecte con el cerebro. Los investigadores han probado el implante en roedores con éxito, y planean probarlo en otros animales y eventualmente en humanos. El objetivo es restaurar las conexiones nerviosas entre la pieza perdida y el cerebro, lo que podría transformar otros tipos de implantes óseos. El proceso de colocación del implante es mínimamente invasivo y no requiere cirugía. Los resultados de las pruebas en roedores muestran biocompatibilidad correcta y funcionamiento como un diente normal después de seis semanas.