La dentista Irene Verdugo y el divulgador @microbiotadesdecero explican que perder un diente puede afectar al cerebro. Cada diente está conectado al cerebro a través del nervio trigémino y la información sensitiva se procesa en la corteza somatosensorial primaria. La pérdida de un diente puede desactivar la zona del cerebro asociada a él, lo que puede influir en la salud cerebral. Sin embargo, el uso de implantes o prótesis puede reactivar esas zonas del cerebro. La salud oral es importante para la salud mental y cerebral. La dentista concluye que si se quiere cuidar el cerebro, hay que empezar por cuidar los dientes.