Los microdescansos, pausas cortas de entre uno y diez minutos, mejoran el rendimiento y el bienestar psicológico. El profesor William 'Deak' Helton recomienda tomar microdescansos cuando aparecen signos de fatiga, aburrimiento o dispersión mental. La evidencia científica muestra que los microdescansos mejoran el estado de ánimo, la energía y la eficacia cognitiva. Actividades como caminar, estirarse, beber agua o escuchar música relajante son beneficiosas. Los expertos coinciden en que la repetición frecuente de microdescansos a lo largo del día multiplica sus efectos positivos. Se recomienda programar pausas cada 60 o 90 minutos y evitar pantallas durante los descansos. A largo plazo, los microdescansos reducen el estrés laboral, previenen el burnout y fomentan una mayor satisfacción con el trabajo.