El invierno puede traer consigo una sensación de fatiga, desánimo y apatía, conocida como tristeza invernal. El trastorno afectivo estacional (TAE) es un tipo de depresión que aparece de forma cíclica y se asocia con la menor exposición a la luz solar, lo que altera el reloj interno del cuerpo y afecta la producción de serotonina y melatonina. Los síntomas pueden durar entre 4 y 5 meses al año e incluyen falta de energía, tristeza profunda y cambios en el apetito. La psicóloga clínica Sabina Alcarraz explica que el TAE tiene una base neurobiológica. Para superar o prevenir el impacto del TAE, se recomiendan hábitos como aprovechar la luz natural, moverse a diario, dormir bien, comer de forma equilibrada, mantener vínculos sociales y buscar ayuda profesional. El Instituto Nacional de Salud Mental de EE. UU. (NIMH) propone terapias como la fototerapia, la psicoterapia, la medicación antidepresiva y los suplementos de vitamina D.