Un estudio publicado en Scientific Reports ha demostrado que bacterias intestinales pueden comunicarse directamente con neuronas, lo que redefine la conexión intestino-cerebro. Los investigadores crearon un 'minicerebro' con neuronas de ratas y aplicaron la bacteria Lactiplantibacillus plantarum, comprobando que las bacterias se adherían a la superficie de las neuronas y modificaban su actividad eléctrica y expresión genética. Esto sugiere que neuronas y bacterias podrían compartir un 'lenguaje bioeléctrico' basado en canales iónicos y potenciales de membrana. El intestino alberga alrededor de 100 billones de bacterias, y su equilibrio depende de la dieta, antibióticos o infecciones, lo que repercute en la digestión, inmunidad y función cerebral. El descubrimiento abre la puerta a terapias neuroactivas basadas en bacterias vivas o inactivadas que modulen la actividad neuronal, con posibles aplicaciones en la salud mental y la respuesta inmune. El estudio fue liderado por Juan Lombardo Hernández y se publicó en octubre de 2024.