En invierno, las bajas temperaturas pueden desencadenar problemas de salud graves en perros, como hipotermia, congelaciones y problemas respiratorios. Los expertos insisten en que dormir a la intemperie en invierno puede poner en peligro la vida de los animales, especialmente en perros de pequeño tamaño, pelaje corto o edad avanzada. Es fundamental ofrecerles un espacio interior resguardado, sin que esto suponga necesariamente cambiar otras normas del hogar. La alimentación también es clave, ya que los perros requieren un mayor aporte calórico en invierno, con proteínas, grasas saludables y nutrientes que refuercen su sistema inmunológico. Lo ideal es permitir que los perros disfruten del exterior durante el día para ejercitarse y tomar el sol, pero asegurarse de que por la noche duerman bajo techo.