La grasa humana, antes considerada un residuo, ahora se considera una fuente de células madre mesenquimales con un potencial terapéutico enorme. Un solo gramo de grasa lipoaspirada puede contener un millón de estas células, que pueden transformarse en neuronas, células óseas o musculares y ayudar en la reparación de tejidos. Para un tratamiento, se necesitan hasta 200 millones de células, lo que requiere multiplicarlas en condiciones controladas. Las células madre de la grasa son más fáciles de extraer y menos invasivas que las de la médula ósea, placenta o pulpa dental. En 2023, había más de 1.700 ensayos clínicos en marcha para evaluar el potencial de estas células en el tratamiento de enfermedades graves. Los expertos prevén que en los próximos años se aprueben más tratamientos, acercándonos a una medicina personalizada y adaptada a cada paciente. La donación de grasa puede ser una oportunidad para contribuir a la salud de otros, como en el caso de Victoria, que se sometió a una liposucción y donó su grasa para ser convertida en terapia celular.