La genética juega un papel importante en la predisposición a acumular masa corporal. Un estudio publicado en 2012 encontró que caminar al menos una hora al día podía reducir la masa corporal en 0,06 kg/m². Otro estudio más reciente encontró que las personas con predisposición genética al sobrepeso requerían caminar 2.280 pasos más al día, un total de 11.020 pasos, para evitar la obesidad. La vida activa tiene impactos positivos en la salud cardiovascular. La American Heart Association y la revista JAMA Network han publicado estudios sobre el tema. En total, se analizaron datos de más de 12.000 participantes y 3.124 adultos. La genética no es el único factor, sino que interactúa con la dieta y otros hábitos de vida.