La condición física se evalúa considerando cuatro áreas principales: condición aeróbica, fuerza y resistencia muscular, flexibilidad y composición corporal. La frecuencia cardíaca en reposo es un indicador del estado del corazón y del acondicionamiento físico, y se puede medir tomando el pulso en la muñeca o en la arteria carótida del cuello durante 15 segundos y multiplicar el resultado por cuatro. La zona de frecuencia cardíaca objetivo durante la actividad física debe situarse entre el 50% y el 85% de la frecuencia máxima correspondiente a la edad. La prueba de correr o trotar 1,5 millas (2,4 kilómetros) es una forma de valorar la aptitud aeróbica, y los tiempos orientativos para un buen estado físico varían según la edad y el sexo. Las flexiones de brazos son un método sencillo y eficaz para evaluar la fuerza y resistencia muscular. La composición corporal también es determinante para la salud, y se puede evaluar mediante la circunferencia de la cintura y el índice de masa corporal (IMC). Los expertos recomiendan al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad intensa, además de ejercicios de fortalecimiento muscular para todos los grupos principales al menos dos veces por semana.