Según un informe de la Environment Protection Agency (EPA), pasamos alrededor del 90% de nuestro tiempo en interiores. Investigaciones demuestran que pasar al menos 120 minutos a la semana al aire libre puede mejorar nuestra salud y bienestar. La luz natural y el cambio de entorno pueden tener efectos positivos en nuestra salud mental y física. Un estudio publicado en Journal of Affective Disorders encontró que cada hora adicional al aire libre se asocia con menos riesgo de depresión y uso de antidepresivos. La miopía en niños ha aumentado significativamente, y se cree que está relacionada con el poco tiempo que pasan al aire libre. La exposición a la luz solar puede ayudar a producir vitamina D, esencial para el desarrollo de huesos y músculos. Pasar 30 minutos al aire libre puede reducir las hormonas del estrés y los niveles de cortisol. Una organización en Estados Unidos colabora con profesionales médicos para 'recetar' a sus pacientes que pasen más tiempo al aire libre como parte de su tratamiento o rehabilitación.