La crononutrición es un enfoque nutricional que vincula el horario de las comidas con nuestros ritmos biológicos. Fue desarrollada en 1986 por el Dr. Alain Delabos y plantea que nuestro cuerpo no procesa igual los alimentos a todas horas del día. Estudios recientes han encontrado que restringir las comidas a una ventana horaria concreta puede tener efectos positivos en el control de peso y la salud metabólica. Un ejemplo es el estudio de Jakubowicz (2013), que comparó dos grupos y encontró que el grupo que comía la mayor parte de las calorías en el desayuno perdió más peso y mejoró sus niveles de glucosa. La crononutrición propone adaptar la alimentación a los momentos del día en los que nuestro cuerpo está mejor preparado para procesar ciertos nutrientes. Por ejemplo, por la mañana somos más sensibles a la insulina, lo que facilita la utilización de carbohidratos. Se recomienda priorizar el desayuno, almorzar de forma equilibrada y cenar ligera y temprano. La crononutrición no sustituye una dieta saludable, pero puede potenciar sus efectos si elegimos bien los horarios. Los beneficios incluyen control de peso, mejor control de la glucosa, menor riesgo cardiovascular y ralentización del envejecimiento.