Las vacaciones pueden ser un momento de estrés y conflicto en las relaciones de pareja, especialmente si hay discusiones y falta de comunicación. La proximidad constante y la falta de espacios de separación pueden exacerbar los problemas. La elevación de la oxitocina, la hormona del enamoramiento, puede llevar a flirteos y amores de verano, lo que puede provocar infidelidad y plantearse abandonar una relación caótica. Después del verano, aumentan las separaciones y divorcios, ya que la mente no está ocupada en el trabajo y se piensa en libertad. Una relación duradera basada en el respeto y amor verdadero es gratificante, pero cuando no hay amor ni respeto, es aconsejable no continuar. La destrucción de uno al otro puede crear graves problemas físicos y psíquicos, y daño a los hijos. Es importante que triunfe el amor y la pasión con base en el respeto y la reciprocidad de sentimientos.