La rapamicina, un fármaco inmunosupresor, ha demostrado prolongar la vida en múltiples especies animales al inhibir la vía mTORC1, clave en el envejecimiento. Un análisis de 167 estudios en ocho especies vertebradas confirma sus efectos consistentes, similares a los de la restricción calórica. La rapamicina mejora la salud metabólica, reduce la inflamación y aumenta la longevidad en ratones, incluso cuando se administra en la vejez. Sin embargo, su aplicación en humanos plantea retos, como la seguridad y la ética. Se necesitan ensayos clínicos amplios para determinar su eficacia y seguridad en humanos. La rapamicina es el primer fármaco con evidencia sólida de extender la vida en múltiples especies, lo que supone un hito científico en el campo del envejecimiento.