Un estudio publicado en Nature revela que la fertilidad masculina no es infinita y que la acumulación de mutaciones en el esperma aumenta con la edad. Los investigadores del Wellcome Sanger Institute identificaron un mecanismo llamado selección egoísta de espermatogonias, que permite que las mutaciones genéticas se propaguen y desplacen a las células sanas. A los 30 años, aproximadamente uno de cada 50 espermatozoides puede portar una mutación, mientras que a los 70 años, la proporción aumenta a uno de cada 20. El estudio analiza más de 35.000 mutaciones en el esperma de 81 hombres de entre 24 y 75 años y identifica 40 genes clave donde se concentran estas alteraciones. Los resultados sugieren que la congelación de esperma a edades tempranas o el cribado genético previo a la concepción en padres mayores podrían ser herramientas para evitar mutaciones heredadas.