Los perros, descendientes de lobos, no están adaptados a climas cálidos y mantienen una temperatura corporal de aproximadamente 38,5 ºC. Debido a que apenas sudan, emplean el jadeo para refrescarse, evaporando la humedad en su tracto respiratorio. Cortarles el pelo en verano no es recomendable, ya que su pelaje actúa como aislante frente al calor. El golpe de calor es una amenaza real, especialmente para cachorros, perros mayores o razas sensibles, y puede ser fatal en más del 50% de los casos si no se actúa a tiempo. Para prevenirlo, es crucial evitar paseos en horas de máximo calor, garantizar acceso a agua fresca, ofrecer sombra y baños refrescantes, y nunca dejarlos en coches. Con prevención y sentido común, se puede asegurar su bienestar en verano.