Durante décadas, se creyó que para convivir con un perro había que dominarlo, erigirse en su líder de la manada. La técnica del alpha roll, que consiste en tumbar físicamente al perro sobre un costado o de espaldas y sujetarlo hasta que se quede quieto, se demostró ineficaz y potencialmente peligrosa. El etólogo David Mech explicó que los lobos salvajes viven en unidades familiares, sin luchas jerárquicas ni enfrentamientos rituales para demostrar quién manda. La ciencia del comportamiento animal ha dejado claro que la dominancia no es la clave para educar a un perro y que técnicas como el alpha roll generan miedo, frustración y reacciones defensivas. Los perros no son lobos, y han evolucionado separadamente durante más de 15.000 años. En lugar de aplicar técnicas de dominancia, se debe construir un vínculo con el perro a través del refuerzo positivo y la comunicación efectiva. Un estudio publicado en 2009 en el Journal of Applied Animal Behavior demostró que el uso de técnicas aversivas tiende a aumentar los problemas de conducta y generar respuestas de miedo o agresividad.