La estrategia de 'comer como un arcoíris' se basa en incorporar frutas y verduras de diferentes colores a la dieta diaria para reducir la inflamación crónica. Cada color representa compuestos naturales diferentes llamados fitoquímicos, que tienen propiedades beneficiosas. Los alimentos rojos contienen licopeno, que reduce marcadores inflamatorios y el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los alimentos naranja y amarillo contienen carotenoides que refuerzan las defensas. Las verduras verdes contienen clorofila y glucosinolatos que combaten la inflamación. Los alimentos azul y morado contienen antocianinas que mejoran la función cognitiva y la memoria. Los alimentos rojo oscuro contienen betalaínas con acción antioxidante. Los alimentos blancos y marrones contienen alicina y prebáticos que ayudan a modular la inflamación. Se recomienda incluir al menos 2-3 colores diferentes por plato y mezclar crudo y cocido para obtener una variedad de nutrientes.