La ciencia sugiere que el exceso de glucosa no solo afecta el metabolismo, sino también el deseo, el desempeño y el equilibrio hormonal. Niveles elevados de glucosa en sangre pueden dañar nervios y vasos sanguíneos, dificultando la erección y reduciendo los niveles de testosterona en hombres, y causando sequedad vaginal, menor sensibilidad y mayor riesgo de infecciones en mujeres. La hemoglobina A1c es un indicador clave para anticipar complicaciones. Medicamentos como semaglutida o liraglutida han demostrado mejorar la testosterona en hombres con obesidad o resistencia a la insulina, potenciando la libido y la vitalidad general. Un estudio mostró que, tras 18 meses de uso de estos inyectables, un número significativo de hombres volvió a tener niveles hormonales saludables. La actividad física, una alimentación rica en fibra y proteínas magras, y un estilo de vida saludable son fundamentales para mejorar la salud y la intimidad. Dormir bien, reducir el alcohol y manejar el estrés también son clave. El verdadero tratamiento es cambiar los hábitos, no solo tomar pastillas.