Ucrania ha encontrado una solución para derribar drones rusos de manera económica, utilizando interceptores de bajo coste diseñados en Kyiv, como el Sting, que cuesta apenas 2.100 dólares y puede superar los 315 km/h. Esto contrasta con el coste de un misil AIM-9X, que supera el millón de dólares. La guerra de costes es un desafío para Ucrania, ya que un dron Shahed cuesta en torno a 35.000 dólares. La innovación acelerada ha permitido a Ucrania desarrollar soluciones rápidas y baratas, como el Sting, que ha demostrado ser efectivo en la destrucción de drones enemigos. La reciente incursión de 21 drones rusos en Polonia ha disparado el interés europeo por las soluciones ucranianas, que ofrecen una 'muralla de drones' más barata y escalable que cualquier sistema tradicional. Empresas alemanas y de otros países ya prueban interceptores inspirados en Kiev, conscientes de que sus defensas actuales no están preparadas para oleadas baratas y masivas.