El Rey Felipe VI ha pedido personalmente al Rey Emérito que acuda al almuerzo familiar previsto en el Palacio de El Pardo con motivo del aniversario de la proclamación de la monarquía. Don Juan Carlos se negaba rotundamente a atender, decidido a comunicar su ausencia con varios días de antelación como gesto de hartazgo y distancia hacia su hijo. La publicación de sus memorias, Reconciliación, ha sido el verdadero detonante. En ellas, el exjefe del Estado expone su versión de los episodios más delicados de su reinado, incluidas sus desavenencias con Doña Letizia y su visión sobre el distanciamiento con Felipe VI. La Casa del Rey evita hacer declaraciones y prefiere centrarse en la visita de Estado a China, en un intento de desviar la atención mediática. La frialdad entre padre e hijo ha alcanzado un punto de no retorno, y cada gesto, cada silencio, adquiere un valor casi político. Don Juan Carlos se siente más libre que nunca, sereno, sí, pero también decidido a no ceder un milímetro. La posible ausencia del Rey Emérito en el almuerzo familiar certificaría el fracaso de esta operación de acercamiento. La Familia Real española atraviesa su mayor crisis interna desde la abdicación de 2014.