Ucrania ha presentado la familia de drones submarinos Toloka, que incluye tres modelos con características complementarias. El TLK-200 es un dron compacto con 100 kilómetros de alcance y 15 kilos de carga útil. El TLK-400 tiene 1.200 kilómetros de autonomía y 500 kilos de carga. El TLK-1000 es un ingenio de 12 metros con 5 toneladas de explosivos y 2.000 kilómetros de alcance. Estos drones se insertan en la campaña estratégica contra infraestructuras rusas en el mar Negro, con el puente de Kerch como objetivo prioritario. La apuesta por los drones Toloka evidencia la diferencia doctrinal entre Kiev y las potencias navales tradicionales. Ucrania produce sistemas más baratos y rápidos de fabricar, concebidos como armas ofensivas desechables. La OTAN ve en los Toloka un laboratorio del futuro, donde plataformas autónomas y de coste reducido pueden rivalizar con flotas convencionales. La reacción rusa incluirá el refuerzo de defensas con barreras, sonares y patrullas antisubmarinas.