La guerra en Ucrania ha involucrado a varios países, incluyendo a Corea del Norte y Cuba, que han enviado tropas para apoyar a Rusia. Según estimaciones ucranianas, hasta 25.000 cubanos podrían incorporarse al frente ruso, convirtiéndose en la mayor fuerza extranjera en Ucrania. La motivación principal para muchos reclutas cubanos es económica, ya que pueden ganar 2.000 dólares al mes, una cantidad significativa en comparación con el salario medio en Cuba, que apenas supera los 20 dólares mensuales. La participación cubana se enmarca en una tendencia más amplia de dependencia rusa de combatientes extranjeros, que incluye a africanos reclutados bajo amenazas de deportación y norcoreanos enviados como carne de cañón. La administración de Trump ha decidido utilizar la participación cubana como argumento central en su ofensiva diplomática contra La Habana en la ONU, presionando a los aliados para votar contra la resolución anual que exige el fin del embargo estadounidense sobre Cuba. La guerra en Ucrania se ha transformado en una academia involuntaria para ejércitos aliados de Rusia, donde cada contingente extranjero que pisa el frente aprende de primera mano las técnicas de la primera gran guerra de drones de la historia.