Rusia ha estado comprando tecnología occidental durante más de una década para blindar sus submarinos nucleares en el Ártico. El sistema Harmony, una red de sensores submarinos, utiliza componentes fabricados en Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, Suecia, Italia y otros países de la OTAN. La operación incluyó la compra de sonares de alta sensibilidad, drones submarinos capaces de operar a 3.000 metros de profundidad, antenas de largo alcance y cableado de fibra óptica. La CIA alertó sobre la red de adquisición clandestina en 2021, pero las medidas efectivas solo llegaron después del inicio de la guerra en Ucrania. El sistema Harmony permite a los submarinos nucleares rusos moverse sin ser interceptados, reforzando la doctrina del Kremlin conocida como bastion defense. La investigación internacional continúa, y varios países europeos ya revisan contratos pasados y licencias de exportación vinculadas al sector marítimo.